Ecuanimidad

Hoy, a estas horas que escribo, no quisiera dejar de anotar tres cosas.

La primera es que sólo 6 de los 10 presos político catalanes han sido puestos en libertad por el juez y yo no entiendo por qué no lo ha hecho con todos. Jordi Cuixart, Jordi Sánchez, Oriol Junqueras y Joaquim Forn, ahora ya no deberían estar en la cárcel. Nunca, nadie debería haber entrado, pero ya que estaban, ayer los debían haber dejado libres a todos.

La segunda es la gran decepción que siento con la izquierda de este país. Del PSC ya he hablado suficientemente; de Podemos, no. Respeto que ni unos ni otros sean partidarios de que Cataluña se haga independiente y que, por tanto, no lo defiendan. Sin embargo, no comparto que no acepten nuestro derecho a decidir nuestro futuro, como sería propio de cualquier partido político que se considere de izquierdas. Los socialistas lo han manifestado abiertamente. En su intento de mantenerse equidistante, más tibia ha sido hasta ahora la posición de la formación de Pablo Iglesias al respecto. Pero ahora, en un acto de precampaña en Cataluña, el dirigente morado dijo que los independentistas han despertado el fantasma del fascismo franquista, que es, sin duda, una afirmación muy desafortunada, comparable al discurso del maltratador que culpabiliza a la víctima para justificar el su propio comportamiento.

Y, finalmente, hacer mención de las múltiples formas que ya está adoptando la ofensiva del estado contra el independentismo. Ayer, que no pude estar demasiado por la evolución de la actualidad, me pareció entender que el ministerio del interior español desplazaría o había desplazado un contingente de 50 policías para la protección exclusiva de los cabezas de lista de los partidos unionistas y de sus correligionarios que vinieran a apoyarlos. Es la particular forma que tiene el ministro Zoido de entender la ecuanimidad. Ni imparcialidad ni equidistancia, a barrer para casa y se acabó, sin miramientos, sin complejos. “Y si alguien nos llama la atención, lo vamos a negar todo”, debe pensar.

El mantenimiento en prisión de los cuatro presos que permanecen, va en el mismo sentido. Quien ha convocado estas elecciones, lo ha hecho a regañadientes, porque Europa se lo ha exigido ―dicen, aunque nadie lo ha confirmado―, y sin embargo no dejarán de influir en la campaña con actos y decisiones que serían prohibidos y deplorados en otras democracias de nuestro entorno. No tienen vergüenza y por eso no se pueden sentirla.

Ahora acabo de recibir en el móvil una alerta informativa que dice que “la policía española entra a registrar el Instituto de Estadística de Cataluña en plena campaña del 21D”. Y es que el gobierno español tiene miedo de perder las elecciones y ya ha empezado a poner toda la carne en el asador. Ya nos lo había advertido en Josep Maria Mainat: “La campaña mediática será brutal”. Y tenía razón. Hace un rato, he recibido otra alerta titulada “El Gobierno alerta de intentos de pucherazo el 21D orquestados desde el ‘ciberespacio'”.

Y es que, como dice un dicho castellano, “Cree el ladrón que todos son de su condición”.

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