Filibusteros

Y ahora qué, me preguntaba ayer, al saber que “el pleno del Tribunal Constitucional ha avalado la reforma del Reglamento del Parlamento que establecía un nuevo procedimiento legislativo de lectura única y que permitía aprobar leyes por la vía urgente”.

Y ahora, ¿qué dirán los que los días 6 y 7 de septiembre abandonaban airados el hemiciclo del Parlamento, calificando el pleno de esperpento y gritando que era un golpe de estado y que se había secuestrado la democracia? Esto, después de haber llevado al extremo el filibusterismo parlamentario, expresión que resume la utilización de todas las artimañas que el reglamento permite para dilatar o posponer un debate, que en aquel caso pretendía aprobar la Ley del Referéndum. Aquellos grupos parlamentarios no eran otros que los que han apoyado la aplicación del 155, es decir, Ciudadanos, Partido Popular y Partido Socialista de Cataluña.

¿Qué harán ahora? ¿Pedirán disculpas? Lo dudo, lo dudo mucho. Sólo se disculpa quien reconoce que se ha equivocado, y no es el caso. El triunvirato ―como llama Cotarelo al bloque constitucionalista― sabía perfectamente que lo que se debatía era legal. Era y es una obviedad, como ya ha tuiteado Carme Forcadell ―Presidenta del Parlamento― recordando que se trata de la misma vía urgente de la que disponen el Congreso español y los parlamentos de otras 14 comunidades autónomas. Lejos de pedir disculpas, quienes se mostraban tan indignados por la consumación de actos tan antidemocráticos en el Parlamento de Cataluña, continúan enfurecidos y haciendo gala de llevar la más pura sangre democrática en las venas y vanagloriándose de ser depositarios del auténtico y legítimo amor a Cataluña.

Y continúan con sus discursos como si nada hubiera pasado. Unos, los más comedidos en las formas, descalifican a sus oponentes soberanistas con irónicas referencias a películas que son de culto para los aficionados a la ciencia ficción. Los que insisten en que son lo que no son porque lo que son está mal visto en Europa, aseguran que se mueren sólo de pensar que podemos tener 4 años más de proceso (hacia la independencia, supongo). Y, por último, hay quien habla desde las vísceras, y grita y saca espuma por la boca para humillar a aquellos que están en la cárcel y en el exilio por sus ideas, y promete vengarse de ellos arrasando todo lo que han hecho cuando gobernaban. Estos últimos son los mismos que ―haciendo alarde impúdico de exquisitez democrática― ya han anunciado que obligarán a las otras dos formaciones del bloque del 155 a encerrarse con ellos en una habitación y no permitirán que salga nadie hasta que no hayan llegado a un acuerdo para formar gobierno.

Yo diría que esto demuestra miedo a no ganar. Y debe ser por ese miedo que tienen que estos demócratas pretenden participar con ventaja en las elecciones que han convocado ilegalmente ellos mismos y quieren mantener la excepcionalidad que supondría una campaña con candidatos que no pueden estar presentes. No sólo eso demuestra que tienen miedo. Con argumentos tan peregrinos como que el color amarillo se identifica con una determinada opción política e incita a votarla, estos demócratas han propuesto que se prohíba ese color en la iluminación de las fuentes de Barcelona y los lazos que recuerdan a los presos políticos. Esto, por sí solo, ya es patético. Pero aún es más triste que la Junta Electoral ―que debería ser imparcial― haya accedido servilmente, como también ha prohibido las concentraciones que hacían algunos ancianos en la plaza del Mercadal de Reus y las pancartas que piden su libertad en Barcelona y otros lugares. Ahora, como decía un amigo mío de Facebook, para compensar, los soberanistas deberían exigir la erradicación de las gaviotas y la extinción del azul del cielo, pues es evidente que recuerdan el logotipo de un partido y pueden invitar a votarlo.

Pero, a pesar de todos estos intentos de sacar ventaja, algo en su contra se mueve y el Tribunal Supremo ya controla todas las causas contra los consejeros y los Jordis. Los ha citado a declarar mañana, y cabe la posibilidad de que los dejen en libertad, que sería bajo fianza. Y, ante esa sola posibilidad, este pueblo sedicioso, esta gente repudiada por el resto del estado por querer la independencia, este país al que se le reprocha incluso que sus hijos lleven esteladas para lucirlas en las fotos cuando alcanzan una cima, esta gente, digo, este pueblo, que es también muy digno y solidario, ya se ha movilizado para reunir el dinero que haga falta para poner en libertad a sus 10 presos políticos.

Deixa aquí el teu comentari.

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

S'està connectant a %s