Esperando un milagro

Hoy estoy triste otra vez. Esta semana ha de dilucidarse todo y, sin embargo, no será el final de nada, sino el principio de lo que sea, y no será fácil.

Tal como yo lo veo, la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, dando por hecho que los representantes legítimos de los catalanes se mantendrán firmes en sus puestos, se va a topar también con la resistencia de buena parte de la ciudadanía ―una parte que yo creo que es mayor de lo que quiere aceptar el gobierno―, lo que conducirá a una situación difícil de predecir. Porque, ¿qué se ordenará desde Madrid para sofocar la desobediencia civil? En ese sentido, visto lo ocurrido el 1 de octubre, en Catalunya ya tenemos una idea de hasta donde son capaces de llegar Rajoy y sus ministros. Y, aunque ellos lo negarán a los cuatro vientos ―claro está―, imagino que se avecinan días de represión feroz comparables a los de hace 40 años, aquellos días de los tiempos predemocráticos, cuando la Constitución aún no se había ni redactado.

Y, sin embargo, por extraño que parezca, sigo esperando que ocurra algo que lo evite.

Un milagro habrá de ser, porque Mariano está ciego de ira y no va a retroceder en ningún caso, ni aunque se produjera una poco probable intercesión de Europa de última hora. Retroceder ahora, después de todo el tiempo que ha tenido para reconducir la situación que creó él solo con su campaña anticatalana y antiestatutaria de hace 10 años, sería reconocer su responsabilidad política y nada hay más humillante para alguien como él, que niega hasta evidencias como que el 1 de octubre hubo referéndum.

No sé qué hará Puigdemont por su parte; no sé si tiene guardado algún as en la manga; no sé si irá a Madrid a presentar alegaciones al Senado; no sé nada, pero yo en su lugar dejaría sin efecto la suspensión que solicitó del mandato que tiene escrito en el resultado de ese referéndum que niega Rajoy y propondría al Parlament la declaración de independencia y la proclamación de la República Catalana.

¿Qué otra cosa cabe hacer, sino? La convocatoria de elecciones es la opción que defienden quienes niegan legitimidad a las sesiones parlamentarias de primeros de septiembre y, por añadidura, a la Ley de Transitoriedad y al referéndum que emanaron de ellas, pero hoy ya están diciendo que la convocatoria de elecciones no detendrá la aplicación del 155. Yo a las elecciones tampoco les veo sentido en tanto que los catalanes tenemos en el Parlament representantes legítimamente elegidos. ¿O también dudan de eso quienes piden elecciones? Yo creo que no, que de eso no dudan, pero su argumento se basa en que aquellas sesiones colocaron al Parlament al margen de la ley, fuera de la Constitución. Y aunque eso es un hecho objetivo que no se puede negar ―la Constitución española no contempla la posibilidad de que una parte del territorio se independice―, no es menos objetivo el hecho de que ellos nunca ―repito, nunca―  aceptaron discutir sobre la necesidad de adaptarla a los nuevos tiempos, y por lo tanto el argumento se hace tramposo y carente de validez, y legitima la rebelión en tanto que no se dejan puertas abiertas dentro de la legalidad a las aspiraciones de una parte importante de catalanes. Y las aspiraciones ―todas las aspiraciones―, siempre que no atenten contra la libertad y la dignidad de terceros y sean pacíficas, son legítimas aunque el Rey Felipe VI, Rajoy, Sánchez y Ribera y sus respectivos correligionarios digan lo contrario y se desgañiten, aunque lo hagan por activa y por pasiva, del derecho y del revés.

Así que, aquí estoy, triste, viendo que hay tanta gente que no entiende que estamos dispuestos a recibir porrazos por defender el derecho que TODOS tenemos de poder decir sin miedo que no estamos de acuerdo y queremos otra cosa. Triste, también, por todas las mentiras que se han dicho sobre nosotros. Triste por un país que deja perplejos a periodistas extranjeros que han visto con sus ojos lo que sus ministros niegan. Triste por el país vecino del “¡A por ellos, oé!”

Así que, aquí estoy, triste, pero esperando la independencia y el milagro de que alguien haga entender a Rajoy que se equivocó mucho y muchas veces y que nos deje en paz, que quien debe dimitir es él.

Eso y convocar elecciones generales en España, si quiere.

Deixa aquí el teu comentari.

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s