Los muchachos también lloran

Los muchachos van a reunirse otra vez, el primer martes de febrero. El más joven de los muchachos cumplirá sesenta años pocos días después, pero ¿que más da eso? A la edad que ya tienen los muchachos, no importa tanto la edad como que la salud les permita encontrarse y comer y echarse unas risas juntos.

Lo normal es que los muchachos que se reúnen sean en torno a quince. Si se encontraran todos serían más de veinte, pero eso sucede rara vez . Hay un muchacho díscolo que no acude nunca, pero las más de las veces lo que pasa es que los muchachos tienen alguna otra cosa que atender que les impide acudir. Casi siempre se trata de cosas importantes, como un corazón que ajustar, o una rodilla o una hernia discal que reparar. Otras razones son de menor calado, pero no por ello menos justificantes de cualquier ausencia: un tramo del Camino de Santiago que recorrer, un partido del equipo favorito que ir a ver, un nieto al que cuidar o un negocio que atender.

Es conmovedora la voluntad colectiva de los muchachos de encontrarse una vez al mes que se instauró entre ellos hace más de dos años. La misma organización a cuya construcción y crecimiento contribuyeron los prejubiló a lo largo de 2011. Haber formado parte de esa institución es lo que une a los muchachos, que se hicieron mayores trabajando en ella, trabajando para ella.

Pero los muchachos no son sentimentales y ahora se siente libres y felices. Y se reúnen y hablan de sus cosas, de cuando eran jóvenes y empezaban a abrirse camino en la vida. Los recuerdos emergen en sus mentes y las anécdotas fluyen en las conversaciones. Y curiosamente ahora casi nunca hablan de mujeres. Quizá es porque los muchachos han madurado y ya son conscientes de sus limitaciones; o quizá es porque ahora ya ni necesitan ni pueden presumir de nada ante nadie.

Aunque no lo digan, aunque no se lo digan, lo importante para los muchachos es pasar lista cuando se encuentran y comprobar que están todos los que han dicho que estarían y saber que los que no estarán han respondido diciendo que no estarían. Asegurarse, en fin, que son todos los que deben ser aunque no sea en el mismo lugar.

Y es que los muchachos también tienen sentimientos,  aunque se resistan a aceptarlo o no quieran manifestarlos.

3 respostes a “Los muchachos también lloran

  1. La qüestió idiomàtica no es important… sols ho vaig dir perquè normalment escrius en català i em va xocar ja que parles del grup i aquest s’expressa en català… però el que realment val la pena es poder llegir-ho, no com està escrit.

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  2. Feia dies que no entrava, m’agrada que tornis a deixar-nos els teus escrits i, aquest darrer, malgrat l’idioma, m’agrada molt l’encapçalament

    M'agrada

    1. Gràcies, Xavi! Com pots comprovar, no escric gens, darerrament, per manca de temps, però de tant en tant, em ve al cap alguna frase o alguna idea que em provoca el desig irresistible d’escriure.
      En aquest cas, la frase es va presentar en l’idioma matern i la vaig respectar.

      M'agrada

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